
Información de Enemigos públicos
Nadie era capaz de detener a Dillinger y a su banda. No había cárcel que se le resistiera. Gracias a su encanto personal y a sus osadas fugas era aplaudido por casi todo el mundo, desde su novia Billie (Marion Cotillard) hasta el hombre de a pie que no sentía simpatía alguna por los bancos que habían hundido el país en la Depresión. Las aventuras de la banda de Dillinger, que posteriormente incluiría al psicópata Baby Face Nelson (Stephen Graham) y a Alvin Karpis (Giovanni Ribisi), entretenían a la mayoría, pero J. Edgar Hoover (Billy Crudup) tuvo la idea de servirse de la captura del bandido para empezar a transformar su "Bureau of Investigation" (Oficina de investigación) en lo que sería el FBI. Convirtió a Dillinger en el "enemigo público número 1 de América" y lanzó a Purvis, el apuesto "Clark Gable del FBI", tras él. Pero Dillinger y su banda siempre pudieron con los hombres de Purvis en alocadas persecuciones y tiroteos.
Ningún cineasta ha explorado la psique de personas atrapadas en circunstancias extremas con la consistencia y la fuerza visual de Michael Mann (Hunter, Ali, Heat, El último mohicano, El dilema, Collateral, Corrupción en Miami), uno de los realizadores más convincentes desde hace tres décadas.
Ahora, en su proyecto más ambicioso, Mann dirige a uno de los mejores actores contemporáneos, Johnny Depp (Piratas del Caribe, Sweeney Todd) en Enemigos públicos, la historia del famoso gángster John Dillinger, un hombre cuyas hazañas delictivas cautivaron la imaginación de una nación asediada por los problemas económicos. Para los estadounidenses de los años treinta, que vieron cómo volaban sus ahorros, que perdieron sus trabajos y pasaron hambre, el carismático Dillinger era un héroe que atracaba con maestría los bancos causantes del colapso financiero y que se burlaba de un gobierno incapaz de resolver el problema económico.

Escribe un comentario