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Terra
La Coctelera

Categoría: Esas cosas que no está de más leerlas

Aprendizaje

Aprender es una experiencia para toda la vida. Aprender es una necesidad. Cualquiera puede aprender, y todos salimos beneficiados por haber aprendido.

Cada día que se presenta ante nosotros es un gran día para ejercitar el aprendizaje. Aprenda todo lo que pueda sobre aquello que puede ayudarle a alcanzar sus metas y disfrute de la riqueza que el conocimiento y la sabiduría pueden generar.

Todo aquello que se ignora es una gran oportunidad para aprender.

Y todo aquello que se sabe tambien constituye una gran oportunidad para aprender.

Aprender permite destruir las que hasta entonces eran limitaciones

La gente que me gusta

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.

Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.

Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.

Mario Benedetti

Tu rabia,...mi rabia.

Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos papeles encima de su mesa, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo: – Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar mas sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburridora.

El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado. El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó: – Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?

El alumno quedo desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta. – Por supuesto que no – contestó de nuevo en tono despectivo al muchacho. – Bueno, – prosiguió el profesor -, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar. – No entiendo a que se refiere. – dijo el alumno, confundido. – Muy sencillo, – replico el profesor -, tu me estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaría aceptando tu regalo, y yo, mi amigo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad. – Muchacho, – concluyó el profesor en tono gentil -, tu rabia pasará pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa. Yo no puedo controlar lo que tu llevas en tu corazón pero de mí depende lo que yo cargo en el mío.

Pd: Este pequeño y escueto relato siempre me ha gustado. No recibais algo que no quereis